Si no se comienza desde pequeños a darle responsabilidades y obligaciones es muy probable que cuando crezca le cueste interiorizar este tipo de deberes. El problema que solemos tener es que no sabemos exactamente lo que pueden hacer o no y en qué edades.
Puesto que los niños no pidieron ser concebidos y son los padres quienes decidieron tenerlos, los niños no tienen que pagar un coste a sus padres.
Los padres no tienen derecho a pedir a sus hijos que paguen su «inversión», ya sea monetariamente o exigiendo que «a cambio» sean apoyados en su vejez.
Esta mentalidad solo llevaría a malestar para los niños, no disfrutar de la vida, conflictos familaires y en casos extremos al maltrato o negligencia infantil.